
Video Actor: Jon Wright
Jon Wright: humor negro, monstruos y cine fantástico con sabor propio
De Belfast al mundo del cine
Jon Wright es un director y guionista nacido en Belfast, Irlanda del Norte, que ha desarrollado buena parte de su carrera alrededor del cine fantástico, el terror y la comedia. En lugar de seguir el camino más convencional del género, Wright ha mostrado una especial inclinación por mezclar criaturas imposibles, personajes corrientes y un sentido del humor bastante más seco que explosivo.
Sus películas suelen partir de situaciones reconocibles para introducir poco a poco algún elemento fantástico que termina poniendo todo patas arriba. El resultado es un cine de género accesible, pero con suficiente personalidad para alejarse de la producción industrial más rutinaria.
Antes de dedicarse plenamente al largometraje, trabajó en proyectos de menor formato y fue desarrollando una carrera ligada a la dirección audiovisual. Su interés por el fantástico acabaría convirtiéndose en una constante de prácticamente toda su filmografía.
Tormented y su debut en el largometraje
Wright debutó como director de largometrajes con Tormented en 2009, una comedia de terror británica ambientada en un instituto. La película gira alrededor de un adolescente acosado por sus compañeros que regresa de la muerte dispuesto a ajustar cuentas.
El punto de partida podía haber dado lugar a una película de terror juvenil convencional, pero Wright prefirió apostar por una combinación de humor negro, violencia exagerada y sátira sobre las jerarquías sociales adolescentes.
La película ya mostraba varias características que después reaparecerían en su trabajo: personajes imperfectos, situaciones cada vez más disparatadas y una clara voluntad de no tomarse demasiado en serio las reglas tradicionales del género.
Grabbers: monstruos, Irlanda y cantidades poco prudentes de alcohol
Su película más conocida llegó en 2012 con Grabbers, una comedia de ciencia ficción y terror escrita por Kevin Lehane. La historia transcurre en una pequeña isla irlandesa que comienza a sufrir el ataque de unas criaturas extraterrestres.
La gran peculiaridad es que los monstruos tienen dificultades para atacar a personas con una elevada concentración de alcohol en la sangre. La solución que encuentran los habitantes de la isla es tan científica como cuestionable: organizar una enorme borrachera colectiva.
Wright aprovecha la premisa para construir una mezcla entre película de monstruos, comedia irlandesa y ciencia ficción de serie B. El humor nunca elimina completamente la amenaza de las criaturas, mientras que los elementos de terror tampoco impiden que la película disfrute de su propio disparate.
Buena parte del encanto de Grabbers procede precisamente de ese equilibrio. La película sabe perfectamente que su argumento es absurdo y, en lugar de esconderlo, lo convierte en su mayor virtud.
Un cineasta atraído por las criaturas
Después de Grabbers, Wright continuó explorando el fantástico con Robot Overlords, estrenada en 2014. La película presenta un futuro en el que la Tierra ha sido conquistada por robots extraterrestres que obligan a los humanos a permanecer encerrados en sus casas.
Aunque se trata de una producción de mayor escala, Wright vuelve a situar personajes comunes frente a una amenaza extraordinaria. La aventura, la ciencia ficción y cierto espíritu juvenil sustituyen parte del humor alcohólico de Grabbers, pero permanece su interés por enfrentar comunidades pequeñas a fuerzas que parecen demasiado grandes para ellas.
Esta predilección por las criaturas y el folclore regresaría años después de una forma todavía más marcada.
Unwelcome y el lado oscuro del folclore irlandés
En Unwelcome, estrenada internacionalmente en 2022 y distribuida posteriormente en distintos mercados, Wright regresó al terror con una historia inspirada en las leyendas irlandesas.
La película sigue a una pareja que abandona Londres para instalarse en una casa rural en Irlanda. Lo que inicialmente parece una oportunidad para comenzar una nueva vida pronto adquiere un tono mucho más inquietante cuando descubren que en el bosque cercano habitan unas pequeñas criaturas vinculadas al folclore local.
Wright vuelve aquí a demostrar su gusto por un terror que no necesita elegir entre lo inquietante y lo grotesco. Las criaturas pueden resultar amenazantes y, pocos minutos después, provocar una sensación cercana al humor negro. Esa combinación forma parte esencial de su manera de entender el género.
Entre el terror y la comedia
Una de las características más reconocibles del cine de Jon Wright es su resistencia a permanecer dentro de una sola categoría. Sus películas pueden contener monstruos, asesinatos, invasiones extraterrestres o criaturas mitológicas, pero rara vez adoptan un tono completamente solemne.
El director parece especialmente cómodo cuando puede colocar algo absurdo dentro de una situación aparentemente seria. En Grabbers, una invasión alienígena se combate bebiendo. En Tormented, el terror sobrenatural comparte espacio con una sátira adolescente. En Unwelcome, las antiguas leyendas irlandesas terminan adquiriendo una dimensión inesperadamente física y grotesca.
No se trata simplemente de hacer parodias del cine de terror. Wright utiliza la comedia como parte natural de sus historias, sin destruir necesariamente la amenaza de aquello que está mostrando.
Un director con espíritu de serie B
Jon Wright pertenece a esa clase de cineastas que parecen sentirse especialmente cómodos en los márgenes del fantástico comercial. Sus películas tienen criaturas, efectos especiales y conceptos extravagantes, pero mantienen una escala relativamente humana.
Existe también en su cine cierto cariño por la tradición de la serie B, aquella capaz de construir toda una película alrededor de una idea que probablemente sonaría completamente absurda explicada durante una reunión de productores.
Precisamente ahí reside buena parte de su encanto. Wright no intenta disimular la naturaleza fantástica de sus historias bajo toneladas de solemnidad. Prefiere aceptar el juego y llevar al espectador con él.
Dentro del cine británico e irlandés contemporáneo, su filmografía ocupa así un pequeño territorio propio donde pueden convivir extraterrestres alérgicos al alcohol, robots invasores y criaturas salidas de viejas leyendas. Un lugar bastante extraño, sí, pero también uno en el que resulta difícil aburrirse.

